lunes, 30 de agosto de 2010

Origen de la nostalgia

en el momento del último suspiro
no se llora al padre

ni en el primer respiro


el calor primigenio es el comienzo del recuerdo

por eso buscando amor
toda la vida

miércoles, 25 de agosto de 2010

Yo soy un artista

no se fijen la ropa que uso
dónde trabajo
o que tengo auto y no uso la bici
cómo vivo y dónde
si me drogo
y por dónde me muevo

eso no tiene nada que ver
ahora soy un artista contemporáneo

viernes, 20 de agosto de 2010

¿Novela? ¿Cuál?

Hay una novela que es el pastiche formado por la unión de casi todos los fragmentos autobiográficos o autorreferenciales que escribí en mi vida. Esa era mi novela de siempre. Hacerla: un verdadero caos (organizar, unir, des-unir, ordenar, hilar).

Hay otra novela que tiene una trama definida, pensada de antemano, que transcurre en el futuro (diciembre de 2012). Esa novela desplazó a la anterior, por suerte, porque fue pensada desde su nacimiento como novela, y por ende su estructura predefinida facilita la escritura ordenada. Empezar de cero.

Hoy estoy en la segunda. La primera no existe (existe muchísimo, pero son pedazos sin unión). Estando en la segunda chusmeo aquellos fragmentos que formarían la primera, con la intención de robar algún que otro párrafo, y desde esta otra perspectiva --ajena, de ladrón-- me encuentro con que quizás sí funcione, sí se pueda hacer algo con todo ese quilombo.

Agrego complicaciones a mis complicaciones.
También quiero salvar al mundo, pero eso será en otra vida (cuando reencarne en una tortuga sabia y gigante --¿una tortuga ninja?).

miércoles, 18 de agosto de 2010

Caca de perro

Ayer, martes por la tarde, volví a pisar caca de perro. Yo no soy el personaje de mi novela.
Empiezo a trastornarme.

martes, 17 de agosto de 2010

Del otro lado del personaje

El personaje abre la ventana y encuentra un huevazo en el vidrio; no lo limpia --lo deja tres días para que lo vea su novia cuando llega de vacaciones. Pienso en reventar un huevo contra un vidrio y dejarlo durante tres días en el jardín, a la intemperie, para experimentar después su limpieza; sólo pienso en hacerlo, y una madrugada en Haedo, cuando voy a buscar el auto, encuentro un huevazo en el capot. Decido aprovecharlo como experimento, ya que era lo que necesitaba, entonces lo limpio a los dos días; en esa espera me hago planteos, distintos a los del personaje, pero planteos al fin.

En la madrugada del lunes pisé caca de perro. El personaje pisa caca de perro todo el tiempo.

Yo vi un auto prendiéndose fuego, entonces se lo hice ver al personaje. Hoy vi otro auto prendiéndose fuego.

Tengo cada vez más conjeturas desde que abordé la tarea de crear personajes y una historia.

jueves, 12 de agosto de 2010

Aparición

Vi una aparición. No sé si se dice así, pero suena más real que si lo llamara “fantasma” o “espíritu”. Además usaba saco y corbata, cosa que no va mucho con los fantasmas ni con los espíritus. Iba por una de las veredas de siempre, la de los números impares, cuando vi acercarse, a unos veinte metros, a Sergio Fernández. Estaba de traje. Si no era él, era demasiado parecido. Quizás no era, puede ser, pero es que no tuve tiempo de verificarlo. Hice algún gesto torpe, como escupir para un costado o esquivar caca de perro, y cuando levanté otra vez la vista él ya no estaba. Miré para todos lados, pero no tenía sentido porque no podía haber ido muy lejos –en un abrir y cerrar de ojos, como suele decirse, o casi eso de poco. Acercándome al lugar donde lo había visto, o donde había estado la última vez que lo vi, revisé las entradas vidriadas de un edificio, el zaguán de una casa, un garaje. Ni un indicio. Repasé los autos estacionados en la calle, que no se hubiera metido en alguno, o que no estuviera agachado detrás, o que no estuviera entre dos. Nada. Había otro hombre que venía caminando detrás de mí, por la misma vereda. Me pasó, mirándome extrañado, con sospecha; yo también lo miré, a los ojos, inquisidor, sorprendido, perdido, buscando en él un testigo, alguien que me entendiera, para no sentirme así, solo en el mundo. Siguió caminando, dándome a entender que lo que yo había visto no lo había visto nadie más que yo.

jueves, 5 de agosto de 2010

La musiquita por favor

La vida no tiene música de fondo.

(Es un mensaje para todos, pero muy especialmente para los noticieros).

Y acá mandé a la mierda la intransigencia. Sí, no intransijo un carajo.

Cómo dormir

Pablo tiene 29 años, vive en San Fernando, y todavía no encontró su posición ideal para dormir.

martes, 3 de agosto de 2010

Trama por entregas (02)

Señor 32 se despierta con el despertador; es un día normal, verano, tiene que ir a trabajar. Se levanta, corre la cortina, y encuentra un huevazo en medio del vidrio, del lado de afuera. Extrañado, y falto de movimiento, lo mira un largo rato. Después del largo rato, que fue quizás un minuto, miró alrededor, alrededor del edificio, para constatar lo que ya sabía: no hay ningún edificio cerca. No hay más edificios que el suyo. Y miró para abajo, la vista libre porque no hay balcones, hasta llegar a la calle; así se quedó pensando, sin conclusiones. Señor 32 vive en un piso 15.