martes, 29 de septiembre de 2009

Irse

Incómodos, en el sillón no entrábamos con las piernas estiradas, ella terminó con dolor de cuello, los dos despertándonos veinte veces durante la corta noche que no fue más que algunas horas entre las seis y las doce del mediodía, y los ruidos, el motor del agua, el vendedor de huevos, la avioneta gritando un curso de no sé qué, perros ladrando, y cada tanto un ronquido extraño como si me estuviera ahogando, al lado de su oído en ese dormir abrazados, y ella cada tanto estrechándome como queriéndome demasiado en ese primer día, y en uno de los tantos despertares sin abrir los ojos, dándole la espalda, acariciar sus piernas vestidas de jean hasta dejar llevar la mano desde el ombligo hacia abajo sin desabrochar nada y encontrar la calidez empezando a humedecerse, y su mano al rato tensa aferrándose a mi cintura. Su irse caminando para pensar, en el mediodía por las calles de tierra.

domingo, 20 de septiembre de 2009

De quién es este baile que nos cepillamos
antes y después de las comidas

partida en dos tiempos
entre una pierna enyesada
y el sonido del primer tren

nos sabemos más que nunca tanto
hasta explotar de saber cosas

y vislumbro el concepto que se retuerce nonato
en las entrañas del plancton

ser tu valija para las hojas arrancadas
hasta el gusano en la pulpa de lo exacto

lunes, 7 de septiembre de 2009

Ciudadanía

Lo perpetuo, lo infinito, lo ínfimo, desmesurado
Musgo en el cuello en el costado que da al sur
Habitar el espacio que no está nunca lleno
Caminar babear el asfalto el pavimento cruzando
Mirando para abajo, caca de perro por todos lados esquivando
Los árboles saliendo del cemento erectos
Límpido caminar quieto, límpido
La ciudad que me recorre sin distancia
Turista ella de mí que me arremolino en las esquinas
Que no te pinto pero te escribo
Que no te escribo pero te bailo
Te codeo te escupo, y me voy
Porque no soy de vos me alejo sin dar la última mirada
esa que recuerda triste aún adentro
esa, como dijera Borges, Nostalgia del presente
pero qué mierda, ¡me olvido!
O lo creyera ella
Yo
Lo ínfimo marcando la piel como un corpiño
Las medias de todo el día, los breteles
Lo infinito soslayado –un peaje cada tanto lo más rápido posible
Desmesurado
Todo medido, sin contornos

Retazos

Ser descanso, para el gris, Santa Rita, las flores apuntan al sol, la nube baja que nos hace centrípetos, pseudópodos en la niebla, hago fotosíntesis altruista, ignoto, las paladas de tierra que rellenan pozos, la ventana en movimiento, el pájaro desconocido que canta de noche, otra vez, los encapuchados subiendo las escaleras con linternas, es de noche, afuera silba la arena entre el viento, doce segundos entre cada destello de la única luz que es del faro, no hay luna, las rocas reciben oleadas negras, el aire límpido, río Caraguatá, los silencios del agua marrón creciendo, los nocturnos de Chopin que se hacen día, le ciel, les arbres, les yeux du monde, el sol, la nube, otra vez el sol, y la nube, y así siempre, y el cielo, el viento, y el mate con bizcochitos.