miércoles, 27 de mayo de 2009

Ontológicamente

Hoy me fui antes del trabajo porque me sentía ontológicamente incapaz de subsistir normalmente, y a la larga se notaría. Al mundo le resulta más fácil aceptar como diagnóstico una congestión y estado de languidez similar al de la gripe -pues fue entonces lo que dije.
Llegué a casa y la encontré vacía, sin mí. Encontré la luz de sol reconfortante, un sol de invierno sin testigos, la silenciosa escena de un crimen sin muertos.
Ahora ya es de noche; en invierno oscurece muy temprano. Encendí dos velas y tomé un té con limón (mi abuelo tomaba el té con una rodaja de limón). Ontológicamente, el té parecería tener las mismas propiedades que la luz de la vela. Acá-que-no-es-allá llovió ayer, pero hoy ya está despejado; el frío llegó un poco de golpe y ahí tenés mis mocos. Los días pasan sin sobresaltos, y lo único que me hace cambiar una actividad por otra es lo contingente, y las derivaciones que pudiera disparar.
Encendí un farol a kerosene, además de las dos velas. Alguien del trabajo me avisa que está enfermo, que mañana se va a quedar en su casa; sí, viejo, no hay problema. Me intriga saber como estará el tiempo allá-que-no-es-acá, cómo estarán los árboles, el cielo en esas otras horas. Los árboles están cambiando el espíritu de la ciudad. ¿Te acordás cuando andábamos en bicicleta por la calle del costado, que antes era de tierra?
En un rato me vienen a buscar. Muevo una vela de lugar y una gota de cera caliente cae en el dorso de mi mano. De a poco deja de quemar, y se endurece; con mi otra mano la pellizco y se agrieta, desprendiéndose de a pedacitos. Suena la campana.

- Estamos sobre la hora, apúrese.
- Sabe muy bien que las salidas no pueden durar más de dos horas. Señor Villegas, este hombre estaba jugando con fuego, debemos reportarlo.
- Anótelo. Fecha, hora y locación, recuerde.
- Andando, que es tarde.
- Si señor, estamos listos.

lunes, 25 de mayo de 2009

Lo que __ cuando __ un falso domingo

Estoy manejando el __ de __ hacia Buenos Aires. Es el __ de __ y vamos para __. Debo aguantar los sórdidos monólogos de __. Olvidé traer los anteojos de sol, y aunque el cielo __, siento los ojos achinados. Me desperté hace poco, una hora como mucho. En la casa de __ ya están casi todos __ y comiendo el __. Le mando un mensaje a __ para ver si quiere dar un paseo, aprovechando que estoy __ y en la ciudad. Creo que ya pasó una hora y no obtuve __. Como un poco de torta, y nos preparamos para __. Deciden ir a __ y yo espero para ver quiénes __. Decido ir también, en una suerte de dejarme llevar. El __ es simpático, y las __ atractivas. Me muestran el espacio para la __. Aunque no tiene profundidad, es largo. Reviso los __ pero no encuentro de mi __. Empieza a llover. Pienso en la huerta y esta lluvia que le viene bien. Se está como un domingo, como cuando se deja pasar el tiempo sin __ y haciendo nada al respecto. Están por __. Yo no tengo mucho que __. Reviso el __ (ya lo hice __ veces) pero no encuentro __. Pienso que debería ceder, pero en un sentido __, dejarme __ por el destino (no creo en el destino).
El viaje de vuelta fue un adormecer despensado. No puedo dejar de __ en __, pero sé que necesito aprender a __, al menos para no sentir la __ de __ a Buenos Aires.

domingo, 17 de mayo de 2009

Esquemas

Salí a esperar el colectivo bajo el sol radiante de este verano prematuro y me calciné como una marmota que, como una serpiente, se come a sí misma por la cola. El colectivo no llegó nunca y los cuarenta minutos que esperé fueron más bien dos mil cuatrocientos segundos en un reloj de sol, cargando una mochila y una valija. Volví a casa, llamé por teléfono para explicarme y cancelar y posponer para la semana siguiente. El día se transformó en otro día, distinto de aquel para el que me había preparado. Desembolsé el mate y estiré las extremidades de la máquina de escribir. Destrabé las bisagras entumecidas, moví una y otra vez las bielas del mecanismo como para probar su buen funcionamiento. Observé las piezas y su lógica al servicio de la imprenta; me detuve en el anfiteatro formado por el alfabeto de metal, dispuesto para el ataque siempre inminente. Y empecé a escribir. Siempre es algo desencajado, un magma de impulsos eléctricos que cataliza el flujo eólico de las esporas, enzimas, linfocitos y albúminas, hasta la cristalización espontánea o la muerte térmica; las partículas de lucidez empiezan a dispersarse, se separan, desintegran el espacio en un ritmo continuo, hasta ocuparlo todo equitativamente, las mismas distancias entre uno y otro punto. Monotonía. En la etapa posterior aparecen los íncubos y súcubos, el chupacabras, el curupí, el lobisome, el ratón Pérez y otras bestias inefables.

miércoles, 13 de mayo de 2009

Responsable

Un día de mierda: un regreso obtuso, metálico, acumulado. Lo construido, relativizado. Era obvio, no te hagás el sorprendido. Te hablan y hablás, te convencen y convencés, te hacen comulgar y das la comunión. Mierda. ¿Dónde carajo están los cultivos? Nos estamos haciendo los boludos... ¿O vos creés que esto así funciona?

domingo, 10 de mayo de 2009

Compendio

piel alcaucil
silente abrazo

miércoles, 6 de mayo de 2009

aqui no tomás

un centímetro apenas
de saciedad a hartazgo
entramados

una cana por decisión

quiero devolver todo el agua
del pozo en la arena
al mar

a cien renuncias por segundo