lunes, 27 de abril de 2009

Normal

Sueño de haber dormido mal, día primero después de vacaciones, vistiendo aún la ropa de oficina, midiendo la noche con los párpados, pegada la cabeza a otras cosas lejanas. El tiempo más inquisidor -el retorno al tiempo urbano. El sentido doloroso del encuentro de un sentido no encontrado. Saber que hay una tierra fértil esperando, saberlo pero estarse quieto. Palpitan mil opciones.

Noche

En la noche completa
sólo el mar como un viento o mi voz si la saco agregándose
en los médanos negros oculta la ausencia
y pasto sin agua crecido
en el mar en la noche completa
oscura, serena, sin luna, ventosa,
estrellada infinitamente
he quedado, en el sosiego de la noche

Arena

Ando mis pies descalzamente la orilla
con una mínima prisa de nada.

Alejado -desde allá las casas desparramadas
parecen haber sobrevivido a algo.

Por la ventana pasa un hombre en carreta.
Pasan vacas a veces.
Y nada más.

Orilla

Se zambullen como pesos muertos
en el mar las gaviotas, pescando,
mientras yo las escribo

viernes, 3 de abril de 2009

Entretiempo

borbotones de saliva sedienta en el despertar abrupto / siesta / el camino no recordado en las pantuflas en la ropa de oficina arrugada / olor, comida / sabernos de manera insensata superhombres / el mundo feliz se oculta en el instante / te tiemblo con faltas y ausencias desconocida amor

miércoles, 1 de abril de 2009

Contingencias

La calle de tierra de luz ámbar del farol que ilumina la noche nublada. Los perros. A través de la ventana, la calle. A mis espaldas, detrás de tres paredes, después de una puerta, un arco, y otra puerta, crecen las plantas de la huerta, solas, entregadas a lo contingente.