lunes, 31 de marzo de 2008

Vos también

Cocino mi mente y mi cuerpo en cacerolas separadas. De vosotros, romanos, la ley. ¿Cómo haremos, Occidente, para sobrevivir al mar? El hombre y la naturaleza se achicharran vecinitos. Entonces vino un día el agua, despacito, a cubrir todo, despacito, hasta que todo quedó sumergido, de a poquito, y las cosas no se distiguieron más unas de otras. ¿Por qué tanto quilombo entonces? ¿No se dan cuenta? ¡Todos van a morir!

viernes, 28 de marzo de 2008

Hoy

La pared raspada, con marcas de todo lo que te dije y pensé. Cuántas veces quise que resbalara mi frecuencia. Cuando los santos ya no vienen marchando. Callate querés. Me lavo bien los pies entre los dedos. Llevo el registro de todo lo dicho. Abro la ventana para que no se empañen los vidrios. Por las noches transcribo las grabaciones -escribo un libro. A veces algo va a parar abajo de la alfombra. Ni una jota se me pasa, porque soy puntilloso. Vos viste la memoria, es frágil. Todo bien textual, sino después qué queda, además de las cenizas de Sor Juana. El aserrín se barre y con eso hacemos almohadones. Pero esa parte de la sangre no, no tiene despercidio. Es la hora de la literatura, y abrió una Para Ti. Siento que los párpados tienen un peso, que la conciencia se puede separar del cuerpo. Apenas un ladrido lejano. Bendito es el que viene en nombre del Señor. El lenguaje que me raspa el paladar y salgo buscar un poco de excepciones.