domingo, 30 de julio de 2006

Música de cámara

Estarse dos o más en uno mientras tantos ningunos por alguna parte o dónde pero siempre siempre por alguna parte sin la picazón de los quinotos que nos larinjean la transpiración o saber de antemano como para anticipar lo inminente inevitable algo similar al granizo ustedes vieron el granizo una señal fresca que repentina en la cara un nomeolvides aplastado por babosas diciéndonos en continuo maxilar ay por dios hasta cuándo y asi destejados quedaron zigzagueantes los sinsabores del arroz con romero y pimentón dulce destetado.

viernes, 28 de julio de 2006

Todo envuelto en celofán y naftalina

De atrás del espejismo asoma el brote psicótico que estaba embalado en una caja de cartón, yendo de un lado a otro, pero siempre en la diplomática promiscuidad del oxígeno vicario de la ciudad. A veces se ven perros salchicha con moñitos, que salieron a pasear con sus dueñas de coquetería regordeta. Si el planeta Venus (que supera los 400 grados centígrados) fuera transitable y tuviera cámaras que filmaran a los paseantes para que pudiéramos verlos desde la Tierra por televisión, allí estarían ellas, las señoras de anquilosada figura con tapaditos de color turquesa. En algunas terrazas forradas con membrana plateada, recostadas en sus reposeras de playa, se cocinan al espiedo mujerzuelas de tetas de plástico. Muchos señores con saco y corbata juegan al papá y a la mamá, tienen teléfonos celulares llenos de confites, y ocultan, en el bolsillo que nunca usan, las ganas de mandar todo a la mierda. Se sientan en un banquito que tiene más historia que ellos, y dejan que el lustrador escupa y puje y pula sus zapatos políticamente correctos, y las suelas de sus zapatos también, y los talones y tobillos y los dedos de los pies con callos y las uñas encarnadas. Todo envuelto en celofán y naftalina. Lindo día, ¿no? Ni una sola nube. Pero escuché que va a llover…

viernes, 14 de julio de 2006

Agosto

agosto no es un mes
resina hierro lupanares
algo que avanza raspando
con esfuerzo o desganado
atraviesa los durmientes de los paisajes de humo
y llena la piel de mordiscos errantes
contracción del aire blanco gris
sobrevolando el humus / calmo